Idea central: La velocidad evita perder la oportunidad, pero la conversación determina si se convierte.
Qué contar:
- Contactar rápidamente aumenta la posibilidad de hablar con la persona mientras el problema sigue siendo urgente.
- Pero un mensaje automático como “Hola, ¿en qué podemos ayudarle?” no produce confianza por sí solo.
- El estudio necesita identificar:
- Qué ocurrió.
- Cuándo ocurrió.
- En qué ciudad.
- Qué necesita resolver la persona.
- Si el caso cumple las condiciones mínimas.
- Después debe explicarle claramente cuál es el siguiente paso.
- Si la persona no responde, debe existir seguimiento.
- Muchos estudios contestan una vez y consideran perdida la consulta.
Ejemplo práctico:
Una persona pregunta por una deuda de alimentos. El estudio responde inmediatamente, pero solo dice: “Hola, cuénteme su caso”. La persona no sabe qué información entregar y abandona la conversación.
Una respuesta mejor sería:
Hola, para saber si podemos ayudarte necesito preguntarte cuánto se adeuda aproximadamente y si la pensión está regulada por un tribunal.
Conclusión:
Responder rápido abre la conversación. Hacer las preguntas correctas y dar seguimiento es lo que puede convertirla en cliente.
CTA:
Revisa tus últimas diez consultas: ¿cuántas recibieron seguimiento después del primer mensaje?